Como una zombi
Durante los meses de noviembre y diciembre del año pasado (2006) tuve el honor de hacer un viaje de trabajo relacionado con la historia de los catalanes en México y en Cuba.
Era un proyecto que me entusiasmaba y, al estímulo intelectual y profesional que suponía para mí, se añadía la emoción por conocer México y el deseo de regresar a mi querida Cuba, isla por la que siento un amor especial ...
Llegué a México DF un viernes (17 de noviembre). Durante el fin de semana tuve ocasión de visitar los lugares más emblemáticos de la ciudad y también las pirámides de Teotihuacan y, tengo que confesar, que en sólo dos días el país me cautivó. Como colofón, tuve la gran suerte de coincidir con el Aniversario de la Revolución Mexicana, que se celebra el dia 20, así que me lancé a la calle con el resto de la ciudadania dispuesta a conmemorarlo.
Pero esto no acaba aquí porque, además, la ciudad hervía de entusiasmo por la autoproclamación, ése mismo día, de López Obrador como Presidente, y ése era otro acontecimiento que no estaba dispuesta a perderme, por lo que me dirigí al Zócalo, donde desde hacía dos días, preparaban el escenario para el acto que comenzaba a las cuatro, aproximadamente.
Las calles rebosaban de gente, de consignas políticas, de banderas y de pancartas, y los puestos de venta ambulante se multiplicaban por minutos. Yo, alucinada, saboreaba cada segundo y grababa cada imagen en mi mente, consciente de que lo que estaba viviendo y sintiendo nunca lo podría olvidar.
Pillé una mesa (¡al vuelo!) en una cafeteria situada a dos calles de la espectacular plaza del Zócalo, donde comí taquitos variados acompañados de una Coronita auténtica. El corazón me palpitaba mientras observaba a la gente pasar y tomaba conciencia de lo afortunada que era por encontrarme allí y en un momento como aquél.
Hacia las dos decidí dirigirme al Zócalo para tomar posiciones, ya que los ríos de gente procedentes de todas las zonas del país inundaban las calles que desembocaban en la plaza.
Al salir de la cafetería ví a un vendedor ambulante de CD'S y me paré a curiosear la clase de música que tenía. Mi corazón estalló al localizar uno de Silvio, "Silvio Rodríguez, el Trovador Errante. Inéditos Vol.2". Rápidamente lo cogí y busqué el 1, aunque sin éxito.
El amable vendedor me preguntó si me gustaba Silvio, a lo cual contesté que muchísimo (¡pobrecito la que le cayó encima!!!), que era una admiradora incondicional. Y fue entonces cuando lo soltó: "pues si te gusta estás de suerte porque está aquí y canta dentro de dos horas". Juro (¡por todos mis muertos!) que ése momento ha sido uno de los más emocionantes de mi vida. Me quedé petrificada, el corazón se me paró y las piernas me flaquearon peligrosamente.
¡No lo podía creer! Le pregunté al menos cincuenta veces si estaba seguro de lo que decia, a lo que me respondió que habían estado toda la mañana anunciándolo por los altavoces.
Semiinconsciente, le pagué el CD, le agradecí la información y, como una zombi, me dirigí hacia un rincón, donde pude dar rienda suelta a mis emociones y dejar que las lágrimas brotaran de mis ojos incontroladamente.
Veinticinco años después de descubrir al Aprendiz de Brujo, su magia logró que a 13.000 km de mi país, donde estaba completamente sola, me sintiera la mujer más feliz de la tierra.
Continuará ...
Nuriurka
Canción "Te doy una canción", recitada por Silvio http://www.youtube.com/watch?v=5K2pRRRPcbQ&eurl


Rosa dijo
¡Tienes una suerte bárbara!
31 Mayo 2007 | 10:03 PM