"Prinsesa" o Me va la vida en ello
El concierto me había alterado las hormonas y estaba como flotando. Aunque, en honor a la verdad, hay que reconocer que no he bajado de las nubes desde hace veinticinco años, cuando lo conocí.
A aquella hora la Plaza Mayor del Pueblo Español ofrecía ya un aspecto triste, desolador. Las luces se habían apagado y los técnicos desmontaban cansinamente los equipos. Con resaca de Silvio y, casi sonámbula, crucé la puerta de Ávila y bajé hacia la Fuente Mágica. Una luna redonda y escarchada distrajo mi atención. Como una cebolla, pensé, y mis ojos se llenaron de lágrimas.
Un coche giró en redondo varias veces alrededor del monumento, mientras los últimos colores del agua se diluían y los camareros de los quioscos recogían las sillas y cerraban las puertas con los candados.
Una botella de ron salíó disparada por la ventanilla del coche y unas voces masculinas y armoniosas cantaban Princesa en su interior. Sorprendida por el impacto del vidrio me giré inesperadamente y el coche se abalanzó sobre mí.
Uno de los hombres bajó del coche maldiciendo y gritando: ¡joder, qué he hecho, joder!. Su cara, muy parecida a la de Sabina, se me antojó el mismísimo diablo. Y, a su lado, un translúcido y fantasmal Luis Eduardo Aute hablaba por el móvil con voz más que temblorosa. Estoy delirando, pensé, y todo empezó a girar a mi alrededor.
Fue entonces cuando apareció aquel ángel alado, con su pelo castaño y suave y sus ojos color de avellana y, cogiéndome entre sus brazos me susurró: ¿estás bien "prinsesa"?, y me besó.
¡Silvio! -grité-, y de un golpe seco me desperté.
Nuriurka


Regalito dijo
Recientemente en el homenaje que le han dedicado en La Habana a Aute, Silvio le ha cantada esta canción suya. Menudo regalito!!!
Yo también os lo quiero hacer a todos vosotros. No me extraña que mi hermana tuviera semejante sueño ahí tumbada a la sombra de los árboles de nuestro valle. En fin: a disfrutar, que nos va la vida en ello!
12 Abril 2008 | 01:56 PM