Mi primera vez: Teriurka
Todo el mundo dice que "la primera vez" nunca se olvida. Y creo que es cierto, pero en mi caso el recuerdo que tengo es muy borroso. No sé si se debe a que me resulta difícil creer que yo existia "antes de..." o a que la primera experiencia tiene dos vertientes: la mística y la terrenal (por decirlo finamente). Me explico.
Tengo un mejunje de imágenes y sensaciones: de vagas noticias de la Nueva Trova, de pósters de un hombre flaco y con bigote a lo Pancho Villa pegadas por las calles y pirulís de Barcelona anunciando un concierto en el Palacio de los Deportes,
y una imagen definitiva en televisión anunciando la próxima emisión de un programa (Retrato en vivo) para el dia.... OH NO, HORROR !!! El mismo dia y hora de mi examen de Historia Contemporánea en la universidad!
Lo que yo digo, inicios difíciles y turbulentos. No pude asistir a la cita. La del Palacio de Deportes me la perdí por pura ignorancia y la de la tele por pura desgracia. Mi hermana que sí pudo, me echó un cable y grabó en un cassete -entonces no habia videos- todas las canciones. Aún se está tirando de los pelos por no haber grabado también la entrevista. Las oímos tantas veces que se nos grabaron en el alma para siempre.
Y eso era mi primera vez, hasta que llegó la primera experiencia terrenal y... se consumó. Fué en junio del año siguiente en el Teatro Victoria de Barcelona. A partir de aquí, todos los recuerdos son nítidos.
Y después del concierto donde con su varita mágica nos lanzó toda clase de sortilegios, "el brujo" se nos cruzó por primera vez en el camino y nos dimos de bruces con él y su acompañante (ese cuya afición es multiplicarse) cuando, de camino a nuestra casa, pasábamos por la parte trasera del teatro y ellos salian COMPLETAMENTE SÓLOS con sus guitarras y se despedian del responsable del teatro. Pero, totalmente impedidas por el shock y el hechizo, pasamos por delante completamente pálidas y con un tembleque de piernas nunca jamás igualado -también lo recuerdo muy bien- sin poder articular palabra.

Mientras estrechaban la mano del señor del teatro nos miraron y como no hicimos -no pudimos- hacer el más mínimo gesto ni señal de que estábamos vivas, debieron pensar que no los conocíamos.


Clara dijo
Esta oportunidad de poder explicar un hecho tan trascendental como ese es impagable. Os felicito por la idea y prometo explicaros la mia. La redactaré con esmero.
15 Septiembre 2007 | 02:59 AM