La lectura, el otro placer de la vida ...

(...) Estuvimos con Silvio. No podía ser de otra manera, aunque la devoción nos pudo y no dejamos de hablar sino de libros. «Me gusta mucho leer, todos los días lo hago, aunque a veces no tengo tiempo», nos dijo de entrada cuando, tras comentar su último disco, le llevamos a nuestro terreno.
«Me acabo de leer la biografía de Marlon Brando», añadió. Cierto es que el actor (1)
norteamericano ha salido a la palestra recientemente (2) tras la muerte trágica de su hija. Pero éste no era el motivo y preguntamos por esas lecturas que marcan épocas y pautas en cada uno. Y Silvio tiene un excelente memoria para recordar estas lecturas. El primero que nos cita es «Edad de Oro» de su compatriota José Martí. Luego nos lanza una lista de la que rescatamos «El Señor de los Anillos», del británico Tolkien y «Cien años de soledad» del colombiano Gabriel García Márquez.
Nos vamos a Cuba, a la Cuba que parió la revolución de 1959. Y aquí el tema es obligado. En la actualidad y en el aspecto cultural, decir Cuba en América es decir música y lectura. Ningún otro país puede condensar de forma tan nítida estas dos palabras. «El trabajo cultural que se ha hecho en Cuba - dice Silvio - es enorme y es producto de la revolución Cubana. Empezó por alfabetizar a todo un pueblo, un pueblo que no sabía leer ni escribir. Eso supone ya un salto cualitativo. Inmediatamente después se inauguró la Editorial del Pueblo por Alejo Carpentier. Y empezamos ha hacer ediciones masivas desde la literatura latinoamericana hasta los clásicos universales. En esa época se empezó a masificar la lectura en nuestro país. Se convirtió en un hábito de muchos».
Silvio toma aliento y continua apasionado: «Luego llegaron las escuelas de arte en todas las disciplinas, creándose remesas de artistas de muy buena calidad, tomando en cuenta que nuestro pueblo tiene un potencial artístico muy fuerte. Todo eso fue estimulado y el resultado fue fantástico. Años más tarde se inauguró el Instituto Superior de Arte, que era algo así como la universidad de las artes, abriéndose sucursales en todas las provincias... ha sido colosal el trabajo cultural que ha hecho la revolución cubana».
Vuelve sobre el libro Silvio para traer una idea que se le había escapado y que ahora recupera: «He observado que durante muchos años la gente iba a Cuba por libros. Mientras los turistas van a otros países y compran chucherías, yo recuerdo que los de Cuba, los turistas se llevaban maletas cargadas de libros. Hoy por hoy eso está más difícil, por la situación económica. Ahora no hay papel, pero
bueno, como es algo que ya lo probamos y se nos quedó ese gusto, creo que retomaremos ese vicio».
Cambiamos de tema y nos enfrascamos en el futuro, haciendo casi ciencia ficción. En Europa, las grandes compañías editoriales se lanzan al mercado del libro electrónico, los índices de lectura bajan cada año y la imagen parece que va desplazado la palabra. Silvio tiene su propia opinión al respecto: «Yo creo que el libro - dice - de una u otra forma siempre va a existir. Manejo también ordenadores y tengo programas interactivos y CD-Rom, pero hasta ahora no he encontrado en los ordenadores nada que sustituya el goce de tener un libro entre las manos».
«Hay también un problema - añade - 'objetal', de objetos. A mi el libro me produce un placer: el olor de la tinta, sus páginas. No sabría decir como va ser el libro pero supongo que siempre van a existir los libros».
Conversar con Silvio Rodríguez es como oír su música. Uno podría estar horas delante el escenario, esperando que se quiebre porque como dice Mario Benedetti, «su voz no es particularmente seductora sino frágil». Sin embargo, la magia está en lo que dice, en lo que cuenta y canta. Este es su secreto que no es tal porque quienes le seguimos desde hace años sabemos que es tan compartido como la universalidad de su mensaje.
Fuente: Entrevista sacada de la revista de la editorial Txalaparta
Notas de Nuriurka: (1) Consultar post Las diez diferencias (2 ) La entrevista es de hace unos años.
norteamericano ha salido a la palestra recientemente (2) tras la muerte trágica de su hija. Pero éste no era el motivo y preguntamos por esas lecturas que marcan épocas y pautas en cada uno. Y Silvio tiene un excelente memoria para recordar estas lecturas. El primero que nos cita es «Edad de Oro» de su compatriota José Martí. 
bueno, como es algo que ya lo probamos y se nos quedó ese gusto, creo que retomaremos ese vicio».

Laiaurka dijo
El Día del Libro en Cataluña: Sant Jordi.
Cataluña celebra de una forma muy especial el día del libro. El 23 de abril los hombres regalan rosas a las mujeres y éstas regalan un libro a los hombres. Esta bonita tradición se basa en la leyenda de San Jorge o Sant Jordi, como se dice en catalán, una de las lenguas oficiales de España. La leyenda cuenta que un feroz dragón tenía aterrorizados a los habitantes del reino, quemaba los bosques, se comía al ganado, destrozaba los cultivos... Se decidió entonces que había que dar fin a esa ansia destructora y negociaron un acuerdo tras duras horas de discusión. El pacto consistía en que todos los días entregarían al dragón una joven para saciar el apetito del monstruo. Así estuvieron un tiempo y poco a poco el reino se fue quedando sin mujeres jóvenes. Para que no hubiera problemas ni altercados, siempre se hacía la elección mediante un sorteo para elegir a la mujer que debía ser entregada.
Un día, la suerte quiso que fuese la mujer del rey quien debía ser entregada al dragón. Tras dejarla en el lugar señalado, se marcharon al pueblo por temor a que el dragón les hiciese daño. Al cabo de un rato, éste apareció y, cuando se iba a comer a la doncella, un caballero que montaba un caballo blanco atacó al dragón. Ambos estuvieron peleando por largo rato y en uno de los lances del combate, San Jorge, que así se llamaba el caballero, clavó su lanza en en vientre del malvado dragón, matándolo en el acto. De la herida que el lanzazo le había producido al monstruo manaba mucha sangre que cuando entró en contacto con el suelo, se convirtió en rosas.
San Jorge cogió una de aquellas fabulosas rosas y se la regaló a la doncella que la llevó al pueblo entre grandes gritos de alegría. Desde entonces hasta ahora, cada 23 de abril los hombres regalan una rosa a la dama que reina en su corazón. Las damas, para corresponder tal detalle para con ellas, regalan un libro a sus amados. Cataluña celebra de este modo el día del libro.
Petonets.
23 Abril 2009 | 12:20 AM